La gestión del agua ha dejado de ser una cuestión exclusivamente ambiental para convertirse en un factor estratégico que condiciona inversiones, costes, crecimiento y competitividad empresarial. Esa fue una de las principales conclusiones de la mesa redonda “Gestión del recurso hídrico en el marco europeo: cumplimiento, riesgos climáticos y competitividad empresarial”, celebrada en el marco del VII Seminario de la Cátedra de Sostenibilidad y Competitividad de San Telmo Business School, organizado por el Consejo Asesor de la Cátedra y centrado en la eficiencia de negocio, el impacto social y la gestión de recursos críticos.
La sesión reunió a perfiles de primer nivel vinculados a la gestión hídrica, la industria y la sostenibilidad corporativa: Francisco José Juan Rodríguez, director de Sostenibilidad e Innovación de EMASESA; Paula Ruiz Hernández, directora de I+D+i y Sostenibilidad de TROPS; Alba Ancochea, Sustainability & SHE Lead de AstraZeneca; Juan José Denis Corrales, director gerente de EMASA; y Antonio Picamill, director de la Cátedra, moderando la mesa redonda.
Durante el encuentro, los participantes coincidieron en que el contexto regulatorio europeo, el impacto del cambio climático y el aumento de los costes energéticos están transformando la manera en la que las empresas deben abordar el uso y la gestión del agua. “Durante décadas hemos gestionado el agua como un recurso infinito, invisible y barato. Ese paradigma ha cambiado”, se planteó durante el debate, en el que se insistió en que la disponibilidad hídrica empieza a influir ya en decisiones empresariales clave: desde dónde invertir hasta cómo diseñar cadenas de suministro o garantizar la estabilidad operativa.
Los ponentes advirtieron además de que esta transformación ya no afecta únicamente al sector agrícola, industrial o a las compañías gestoras del agua. La presión regulatoria, la necesidad de reutilización, la eficiencia energética y la adaptación climática impactan de forma transversal sobre prácticamente cualquier empresa con actividad productiva, logística o dependencia energética.
En este sentido, el seminario puso sobre la mesa una de las tensiones que marcarán la próxima década: cómo avanzar hacia modelos más sostenibles sin perder competitividad. Los expertos analizaron el coste económico, energético y regulatorio que implica la transición hacia sistemas más eficientes y resilientes, así como la necesidad de nuevas fórmulas de gobernanza y colaboración público-privada.
La jornada reforzó el posicionamiento de San Telmo Business School como uno de los foros de referencia para el debate empresarial sobre sostenibilidad, competitividad y transformación económica, acercando a directivos y empresas una conversación cada vez más estratégica para el futuro del tejido productivo.

