Aranco era en 2022 una pyme valenciana, especializada en servicios de embalaje industrial. Proporcionaba a sus clientes (logística, retail…) información en tiempo real sobre su actividad de final de línea. Había nacido como una distribuidora de envolvedoras y film, y había virado hacia una empresa de servicios 100%. Pero dar un buen servicio y hacerlo de forma rentable les había supuesto innovar para fabricar su propia maquinaria, desarrollar film y software, y un equipo muy distinto al inicial. Con el modelo ajustado y tras la entrada de un fondo de inversión, era el momento de internacionalizarse y doblar la facturación en tres años. Pero el impuesto del plástico en España se había cruzado en su camino.