El caso narra la incorporación de un heredero a la empresa familiar sin mucho éxito en el proceso de integración y donde las presiones familiares llegan a tal punto que el máximo responsable comercial de la empresa llega a dimitir ante la imposibilidad de cumplir los deseos de la propiedad. Paralelamente sube la tensión entre socios de la empresa y se ve el drama personal y familiar que origina el conflicto y la complicada situación que produce.