ALIBABA era en 2020 la empresa de tecnología más poderosos de China y una de las principales del planeta. Su objetivo era facilitar los negocios en cualquier lugar del mundo, mediante la creación de un ecosistema donde cada empresa tenía libertad para fijar su estrategia. Su apuesta por España, cabeza de puente para Europa, se encontraba en sus años de despegue en un momento convulso tanto por las tensiones comerciales internacionales como por la situación sanitaria provocada por la Covid-20. La “nueva normalidad” había acelerado el ecommerce en todas las categorías de productos, y la digitalización era percibida como más urgente que nunca. Parecía el momento perfecto para que este mercado conociese y utilizase el enorme potencial de este gigante asiático. Aunque no parecía tarea fácil.