El caso plantea como AIM a principios del siglo XXI quiso añadir un servicio más que ayudara a distinguir su servicio del de sus competidores. Después de hacer un estudio meticuloso y amplísimo buscando nuevas ideas, el vicepresidente de Servicio a Pasajeros de la AIM llegó a la conclusión de que el mercado se sentiría atraído y encantado si se sirvieran crepes suzette como postre. La azafata jefe, se mostró aprensiva; opinó categóricamente que antes de añadir cualquier servicio extra que exigiera la atención de una azafata, debería hacerse un estudio cuidadoso para determinar si el equipo que atendía la cabina podía proporcionar dicho servicio sin que se resintiera la calidad general del mismo.