En su fábrica de Sevilla y desde 1885, ISESA seguía fabricando sombreros de forma artesanal que distribuía por todo el mundo.
Tras 5 años de aplicación de procesos de mejora, ISESA había conseguido salir de una situación de inviabilidad y aumentar la productividad en la fabricación, la capacidad de producción, el servicio, la satisfacción interna, los resultados y la reputación. En marzo de 2017 se preguntaba si tenía sentido forzar más la mejora productiva. Por otra parte, encima de la mesa estaba la cuestión del ritmo y la forma con los que se debería extender al resto de áreas de la empresa la nueva filosofía implantada.