Un empresario que frente a la crisis de la construcción y las inmobiliarias en España reflexiona sobre su futuro, analizando básicamente tres alternativas:
-Seguir siendo empresario del sector inmobiliario y de la construcción.
-Convertirse en inversor.
-Dedicarse a ser simplemente directivo.
Su difícil experiencia de despedir 142 empleados lo ha impactado de manera importante y los pocos años que lleva como directivo de una empresa en la que no es accionista le ha generado mucha ilusión. A sus 56 años de edad sabe que su decisión es importante y marcará los próximos años de su vida activa.