En 2010 el Consejo de Administración de Carrefour decidió sacar a Bolsa la totalidad de su filial DIA. La operación se materializó en julio de 2011 cuando las acciones de DIA comenzaron a cotizar en la Bolsa española. En palabras de su Consejero Delegado, a partir de entonces «la compañía tendría que decidir por sí misma a qué se iba a dedicar, y en dónde y cuánto debía invertir». Desde entonces, DIA debe definir su negocio y afrontar los desafíos de futuro de manera independiente. Formar parte de la Bolsa supuso para DIA tener una exposición mayor a los mercados financieros y la obligación de llevar a cabo nuevas actuaciones como pueden ser las políticas de relación con inversores.