El Hospital de la Esperanza, hospital público andaluz de tamaño medio, había desplegado en 2024 un Plan de Transformación Operativa para mejorar el flujo del paciente y gestionar recursos bajo restricciones del sistema público. En marzo de 2025, el plan mostraba avances, pero también tensiones: el nuevo triaje en urgencias reducía esperas con fricciones con especialidades; la programación quirúrgica ganaba disciplina, pero trasladaba picos a hospitalización; y el tablero de indicadores aportaba transparencia a costa de resistencias en mandos intermedios. Además, cambios administrativos abrían conflicto sindical. Laura Pichón debía decidir el siguiente paquete y el ritmo.